sábado, 30 de agosto de 2008
Primera entrevista con Don Fco. Miroslav
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Anécdotas
De cómo llegué a Río Grande
Corría el año 1983 y me encontraba "disponible" luego de abandonar "por la fuerza" mi anterior trabajo (esa es otra anécdota de una época algo más oscura).
En AyEE estaba trabajando un amigo (el Ruly) y habíamos quedado en que me avisaría cuando llegara "el Jefe de Aº Corto", pues estaba por venir a seleccionar un geólogo para la obra, la cual todavía no había empezado.
Un día -creo que era agosto- recibo el aviso que "había llegado el hombre" (era miércoles) y al otro día por la mañana, bien temprano, partí hacia Río Grande. El peugeot se portó de lujo y me dejó frente a las oficinas de AyEE -luego de varias paradas para preguntar sobre el acceso a obra- donde nos reunimos a charlar con mi amigo que ya estaba trabajando en el complejo.
Luego de ponerme al tanto de la situación y de algunos aspectos del estilo de trabajo en la obra, nos dirigimos a las oficinas provisorias que IMPSA tenía cercano al Cerro Pelado. Luego de anunciarnos y esperar unos minutos, Kreiker nos hizo pasar y nos recibió Don Francisco Miroslav (una pausa merecida: ¿se acuerdan del capo de los pelpa de oficina? ¿del sopeti administrativo más famoso de los alrededores del Río Grande? ¿del precursor humano del actual Google, que encontraba en segundos cualquier pelotudez que se le ocurriera "al jefe"?. Saludos viejo Kreiker!!)
Unas vez solos -luego de leer rápidamente el currículum que le había entregado y poniendo cara de ¡qué cagada con este vago!- me pregunta:
- Vd. ya ha trabajado en alguna obra hidroeléctrica?
- No Ingeniero, he trabajado en geotecnia pero relacionado con obras aeronáuticas.
- Puuuta che!!! yo siempre tengo que enseñarle a los geólogos cómo es su trabajo! ¡nunca saben un carajo!(yo, mutis! .....silencio aspero.....)
- ¿Y cuál es su disponibilidad para empezar a trabajar?
- Cuando quiera Ingeniero, mañana mismo! (algo más envalentonado!)
- Bueno, che. A ver ¿y cuánto quiere ganar?
...tragando saliva y sobreponiendome al cagazo e incertidumbre...
- $5000 (no me acuerdo qué pesos eran pero era guita pues tenía información que un sueldo promedio eran $3.500 o $4.000)
- A ver... ¡Kreiker!
Se escucharon los pasos del secre en el pasillo (no se si estaba tras de la puerta escuchando) y aparece en el marco, con su particular aspecto de "chico curioso y sabelotodo", y le dice:
- ¿Sí Ingeniero?
- A ver, hágale los papeles al geólogo que mañana empieza a tabajar con nosotros. Explíquele cómo son los trámites legales y que mañana temprano me venga a ver, ¿entedió?
- Sí Ingeniero
Y anotando en un papelito cuadrado que tenía en su escritorio (que con el tiempo pasarían a ser sus "memos internos de trabajo"), anota $5000 y le dice:
- El geólogo va a ganar esta cantidad!
- Sí Ingeniero
Lo que vino después fue más tranquilo, me despedí del Ingeniero agradeciendo su confianza, lo seguí al Kreiker a su escritorio (lleno de papeles y anotaciones), él me entregó "no se cuáles papeles" y me despedí hasta el día siguiente... día viernes, que llegué "en punto" a la obra con mi auto cargado de "boludeces por las dudas" (cámara de fotos, ropa, papeles, libros, fotos aéreas, martillo, brújula, sobrero, etc.)
Misión cumplida: ya estaba trabajando en Río Grande!!!
F. Bertona (Geotecnia, Arroyo Corto)
Corría el año 1983 y me encontraba "disponible" luego de abandonar "por la fuerza" mi anterior trabajo (esa es otra anécdota de una época algo más oscura).
En AyEE estaba trabajando un amigo (el Ruly) y habíamos quedado en que me avisaría cuando llegara "el Jefe de Aº Corto", pues estaba por venir a seleccionar un geólogo para la obra, la cual todavía no había empezado.
Un día -creo que era agosto- recibo el aviso que "había llegado el hombre" (era miércoles) y al otro día por la mañana, bien temprano, partí hacia Río Grande. El peugeot se portó de lujo y me dejó frente a las oficinas de AyEE -luego de varias paradas para preguntar sobre el acceso a obra- donde nos reunimos a charlar con mi amigo que ya estaba trabajando en el complejo.
Luego de ponerme al tanto de la situación y de algunos aspectos del estilo de trabajo en la obra, nos dirigimos a las oficinas provisorias que IMPSA tenía cercano al Cerro Pelado. Luego de anunciarnos y esperar unos minutos, Kreiker nos hizo pasar y nos recibió Don Francisco Miroslav (una pausa merecida: ¿se acuerdan del capo de los pelpa de oficina? ¿del sopeti administrativo más famoso de los alrededores del Río Grande? ¿del precursor humano del actual Google, que encontraba en segundos cualquier pelotudez que se le ocurriera "al jefe"?. Saludos viejo Kreiker!!)
Unas vez solos -luego de leer rápidamente el currículum que le había entregado y poniendo cara de ¡qué cagada con este vago!- me pregunta:
- Vd. ya ha trabajado en alguna obra hidroeléctrica?
- No Ingeniero, he trabajado en geotecnia pero relacionado con obras aeronáuticas.
- Puuuta che!!! yo siempre tengo que enseñarle a los geólogos cómo es su trabajo! ¡nunca saben un carajo!(yo, mutis! .....silencio aspero.....)
- ¿Y cuál es su disponibilidad para empezar a trabajar?
- Cuando quiera Ingeniero, mañana mismo! (algo más envalentonado!)
- Bueno, che. A ver ¿y cuánto quiere ganar?
...tragando saliva y sobreponiendome al cagazo e incertidumbre...
- $5000 (no me acuerdo qué pesos eran pero era guita pues tenía información que un sueldo promedio eran $3.500 o $4.000)
- A ver... ¡Kreiker!
Se escucharon los pasos del secre en el pasillo (no se si estaba tras de la puerta escuchando) y aparece en el marco, con su particular aspecto de "chico curioso y sabelotodo", y le dice:
- ¿Sí Ingeniero?
- A ver, hágale los papeles al geólogo que mañana empieza a tabajar con nosotros. Explíquele cómo son los trámites legales y que mañana temprano me venga a ver, ¿entedió?
- Sí Ingeniero
Y anotando en un papelito cuadrado que tenía en su escritorio (que con el tiempo pasarían a ser sus "memos internos de trabajo"), anota $5000 y le dice:
- El geólogo va a ganar esta cantidad!
- Sí Ingeniero
Lo que vino después fue más tranquilo, me despedí del Ingeniero agradeciendo su confianza, lo seguí al Kreiker a su escritorio (lleno de papeles y anotaciones), él me entregó "no se cuáles papeles" y me despedí hasta el día siguiente... día viernes, que llegué "en punto" a la obra con mi auto cargado de "boludeces por las dudas" (cámara de fotos, ropa, papeles, libros, fotos aéreas, martillo, brújula, sobrero, etc.)
Misión cumplida: ya estaba trabajando en Río Grande!!!
F. Bertona (Geotecnia, Arroyo Corto)
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